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Querido 2020...


 Loco 2020. Año de aprender a galopar con lo imprescindible. De quitarle piedras a nuestra mochila y quedarnos solo con lo fundamental. Final de una década y comienzo de nuevos propósitos. 2020 prometía portarse bien, pero resulto ser un meme andante. En ninguna cabeza pasaba la idea de todo lo que se nos venía encima. Nunca. Cuántas veces habremos escuchado eso de: ¡Quién nos lo iba a decir el año pasado!

Sin embargo este final de década también nos trajo un nuevo estilo de vida. A veces necesitamos reinventarnos, progresar para ser algo mejores. Y aquí llegó el momento.

2020, por suerte me has quitado poco, no tengo queja, todos a mi alrededor sigue estable, algunos cambios, pero nada a lo que haya que darle mayor importancia de la que tiene. Eso sí, me has quitado algo de tiempo. Tiempo que a la vez me lo has devuelto en forma de familia y amigos. Tiempo que he podido emplear a mí misma como nunca antes. 2020 me has cerrado puertas pero a la vez me has abierto otras llenas de oportunidades que nunca antes había planteado. Me has cambiado el camino, pero no el destino. 2020 me has dado madurez y fortaleza. No me has cortado alas, me has dejado desplegarlas aún más. Me has enseñado lo que es la resiliencia y el esfuerzo. Has dejado un sabor amargo y un color grisáceo, pero también has tenido tus momentos de esplendor. No hay que negarlo. Me has cortado uno de mis mayores aficiones, viajar y coger aviones, pero me has dejado disfrutar de mi tierra como nunca antes, eso sí, te has resistido a llevarme de vuelta al final de tus días.

Por un tiempo, hemos pausado el botón de ese ritmo de vida agotador y sin descanso al que todos, sin quererlo, estábamos sometidos. Hemos descansado del caos y hemos aprendido la importancia de vivir el momento. De la vulnerabilidad de todos nosotros, y de lo frágiles que somos en realidad.

Hemos valorado un paseo por la naturaleza, tener un balcón en casa o una simple cerveza en una terraza. Cosas tan simples pero a la vez tan esenciales en momentos puntuales de estos 365 días que si retrocediésemos un año nos plantearíamos de manera diferente.

Querido 2020 has sido largo pero a la vez efímero. Nos has dado mucha guerra sin duda, pero también muchas lecciones de vida. Y eso se queda en nosotros para siempre. Vas a ser protagonista de todos los libros de historia y de las batallas que contaremos a nuestros hijos y nietos. Querido año atípico y agridulce, a pesar de la pizca positiva que has podido aportar, esperemos que aunque no me gusten las despedidas, esta sea para siempre.

Comentarios

  1. Gracias por explicar tan sutilmente las cosas pequeñas y sencillas que no apreciamos en nuestro día a día. Sobre todo, ver el lado positivo que siempre lo hay, de cada situación diferente que nos saca de nuestro confort del día a día. Realidad común

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  2. Precioso, muy bien redactado y sobre todo muy emotivo.

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  3. Muy bonito María. Me alegro que escribas tan bien y con tanto cariño. Para mi también ha sido un año de muchos cambios en mi salud y en mi vida profesional, pero aunque en mi entorno ha habido escabechina familiar yo he salido bien parado (toquemos madera). Un abrazo y a esperar aviones cargados de deseos en el 2021.

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